El trípode de Helena es un blog personal, es decir, yo soy el único que escribe en él. En la parte superior de la columna derecha, verán mi retrato y debajo una descripción fantástica (curiosamente muy real) de mi carácter. Todo junto es Bisutería barata... A continuación, en Oropel imperial están organizadas las entradas según los temas recurrentes. Lo que hay es simplemente el fichero del blog. Siguen dos listas: Cinefilia y Bibliomanía, cuyos fines son fáciles de suponer. Luego, otras dos secciones Hits del blog y De uno en uno cuyas funciones están (para variar) demás definir.
Si a alguno de ustedes le intriga el título del blog, de click aquí o busque la respuesta en el "oropel" de Relatos. Si están interesados en descubrir más acerca de la sugerente imagén del encabezado, entren aquí o revise la primera entrada del "oropel" Pintura.
En fin, los saludo y les exijo que si tienen algo que decir, sea para bien o para mal, háganlo escribiendo algún comentario.

lunes, 20 de septiembre de 2010

Los Pilares

Acabo de terminar de leer este libro hace dos días y como escribí por el twitter, ya estaba sintiendo la nostalgia por tener que dejarlo. Pero tengo otras cosas que leer y bueno, no se puede hacer más. He recorrido con él más de medio siglo, allá por la Inglaterra del XII. Gobernada por los descendientes de Guillermo el Conquistador, medio normanda, medio anglosajona: Enrique I (1100-1135), Esteban de Blois (1135-1154), Matilde (1141) y Enrique II (1154-1189). Y la aparición especial de Thomas Becket (1118-1170). Ahora puedo imaginar como se hacían esos impresionantes proyectos en los cuales se juntaba todo el ingenio y la devoción de una época: las catedrales góticas. Devoción comparada solo con el deseo de colonizar el espacio en el siglo XX. Es la aspiración de ir más alto, hasta el cielo. Bien Ken Follet, por Los Pilares de la Tierra (1989).


Por otro lado, hay una catedral en la que se basa la imaginaria de Kingsbridge: la Basílica de Saint-Denis, en donde se enterraron a los reyes de Francia desde el siglo VII. Esas vidrieras y la luz. Una misa ahí debe ser como un concierto etéreo.

P.D.: No puedo olvidar a otro amigo del camino, tal vez el primero: la colección de Historia Universal de Carl Grimberg. Sobre todo el tomo 14, sobre "La época ojival". Ha sido una oportunidad para leerlo de nuevo casi en su integridad. Y valió la pena hacerlo.

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