El trípode de Helena es un blog personal, es decir, yo soy el único que escribe en él. En la parte superior de la columna derecha, verán mi retrato y debajo una descripción fantástica (curiosamente muy real) de mi carácter. Todo junto es Bisutería barata... A continuación, en Oropel imperial están organizadas las entradas según los temas recurrentes. Lo que hay es simplemente el fichero del blog. Siguen dos listas: Cinefilia y Bibliomanía, cuyos fines son fáciles de suponer. Luego, otras dos secciones Hits del blog y De uno en uno cuyas funciones están (para variar) demás definir.
Si a alguno de ustedes le intriga el título del blog, de click aquí o busque la respuesta en el "oropel" de Relatos. Si están interesados en descubrir más acerca de la sugerente imagén del encabezado, entren aquí o revise la primera entrada del "oropel" Pintura.
En fin, los saludo y les exijo que si tienen algo que decir, sea para bien o para mal, háganlo escribiendo algún comentario.

viernes, 20 de junio de 2014

Los hombres libres

Richard Mansfield como Ricardo III (1889)

Tu nacimiento fue para mí una pesada carga;
tu infancia, tornadiza y descarriada;
tus días de escuela me infundieron miedo:
desesperados, salvajes y furiosos;
tu juventud fue atrevida, insolente y aventurera;
tu madurez arrogante, insidiosa, torva y sangrienta,
más suave pero más dañina –bondadoso en el odio–.

(Parlamento de la Duquesa de York, madre de Ricardo)


Alonso Alegría dice en el Prólogo de su traducción de la obra de Shakespeare de 1592: «La muerte de Ricardo es una de las más merecidas –y por ello más satisfactorias– que podamos presenciar sobre el escenario. El gran hablador, el convencedor a ultranza, muere sin decir palabra. ¿Qué mayor justicia poética podríamos pedir?». 

Esta tragedia ha desplazado a Esperando a Godot de Beckett como mi obra de teatro favorita. Y es que –parafraseando al protagonista– es primavera, los pájaros cantan, los jóvenes aman, los reyes reinan, los humildes sufren y los hombres libres, como yo, hacemos el mal.

P.D.: "No creo que seas feo, no sé si eres católico, mas si te percibo sentimental Páladin" (Rosita).

domingo, 15 de junio de 2014

Memorias de...

Animula, vagula, blandula
Hospes comesque corporis
Quae nunc abibis in loca
Pallidula, rigida, nudula,
Nec, ut soles, dabis iocos...
P. Aelius Hadrianus Imp.

Se supone que este es un archivo personal. Así que esto también debe estar registrado. Uso de una estrategia de redacción. A continuación, presento mi esquema numérico:

1. Introducción
1.1. Contexto: Lima, mayo de este año
1.2. Tema: Propuesta de salir conmigo
1.3. Anticipación: Causas posibles y razones para aceptar

2. Causas
2.1. Motivos personales
2.1.1. Corazón roto y soledad​ atroz
2.1.2. Gusto por situaciones difíciles
2.2. Motivos externos
2.2.1. Personalidad indomable (de ti)
2.2.2. Coincidencia de espacios y tiempos

3. Razones
3.1. Afectivas
3.1.1. Te aprecio
3.1.2. Oposición y complementaridad de caracteres
3.2. Intelectuales
3.2.1. Kafka (y Marcel)
3.2.2. Somos muy exigentes

4. Cierre
4.1. En conclusión, debemos salir juntos
4.2. Resumen: Causas y razones expuestas
4.3. Comentario: Es lo ideal

En resumen, casi jalo. De hecho, me retiré del curso.  

viernes, 6 de junio de 2014

Las aventura de Elvis Tek


Un alumno, Martín, de segundo de secundaria, escribió un cuento que leyó en voz alta ante el salón. Dado que estoy de salida, mis clases en el colegio son cada vez más extrañas. Total, no tengo nada que perder. Así que transcribo su creación que nos divirtió a todos: 

Elvis Tek era un héroe flaco de tez oscura parecida al marrón. Tenía una esposa llamada Lasar Tén y un caballo, Laco Cina. Juntos emprendieron un viaje en busca de lo desconocido hacia la ciudad de Lagastro Nomía. Lo peculiar de él era que tenía un poder, el cual hacía que las personas se convirtieran en comida.
Después de dos días caminando, llegaron agotados a la ciudad de Lagostro Nomía. Elvis Tek dejó su caballo Laco Cina con un cuidador de caballos llamado Elver Galarga y se fue a un bar donde bebió de más y quedó tirado en el suelo toda la noche. A la mañana siguiente, fue a buscarlo. Pero no lo encontró. Pasaron veinte años, él ya tenía una esposa llamada Lami Lanesa y había conocido a un buen amigo. Es más, era su mejor amigo y tenía de nombre Elvio Lao. Este había venido de Hong Kong unos años atrás. Elvis Tek se acordó de su caballo y decidió buscarlo con su esposa Lami Lanesa y con Elvio Lao. Llegaron a otra ciudad donde el rey era Jorge Nitales y la reina Rosa Melano. Allí encontraron a Elver Galarga y a su caballo. Elvis Tek usó su poder y convirtió a Elver Galarga en comida y lo hicieron buffet y se lo comieron.

Mijail se hubiera reído también.