El trípode de Helena es un blog personal, es decir, yo soy el único que escribe en él. En la parte superior de la columna derecha, verán mi retrato y debajo una descripción fantástica (curiosamente muy real) de mi carácter. Todo junto es Bisutería barata... A continuación, en Oropel imperial están organizadas las entradas según los temas recurrentes. Lo que hay es simplemente el fichero del blog. Siguen dos listas: Cinefilia y Bibliomanía, cuyos fines son fáciles de suponer. Luego, otras dos secciones Hits del blog y De uno en uno cuyas funciones están (para variar) demás definir.
Si a alguno de ustedes le intriga el título del blog, de click aquí o busque la respuesta en el "oropel" de Relatos. Si están interesados en descubrir más acerca de la sugerente imagén del encabezado, entren aquí o revise la primera entrada del "oropel" Pintura.
En fin, los saludo y les exijo que si tienen algo que decir, sea para bien o para mal, háganlo escribiendo algún comentario.

martes, 26 de febrero de 2008

Mi karma

Desde Abril, cuyo verdadero nombre era Miguel, hasta Páladin (que nunca existió, pero que me utilizó como medium), pasando por el inefable del Magis, por el otro desubicado a quien conocí en una conferencia de budismo tibetano y que volví a encontrar en pleno centro histórico, y finalmente, por éste individuo que frecuenta los cine-clubes llamado como el Buonarroti. Todos, todos, todos son y han sido Miguel, el único. Son mi karma, el señuelo que me une a la desgracia. La vida parecía posible alejado de aquellos seres a los que no estimó a fuerza de encontrarlos repetidamente en las calles, cafés y librerias... Como esperando Abril.
Y uno mismo se pregunta, ¿hasta cuándo?. La respuesta parece venir con ecos biológicos. Hasta la muerte y más allá, como las Memorias de Ultratumba que se llevó mi abuelo. Y para colmo de males mi tío Miguel tiene un hijo al cuál bautizó bajo el-nom-bre-de-Mi-guel. Y el bebe decía agu, agu, guel, mi, agu, guel, agu. Y yo tratando de refrenar lo irrefrenable.
El lunes (ayer) caminado por el cordón de la vereda y arriesgando -hay que decirlo- mi vida adrede, en busca del cielo y del infierno como se suele poner en las novelas beat, me topé con la programación de uno de esos dichosos cine-clubes, entré a ver una película de Rohmer -que por cierto me gustó mucho porque hablaba de jansenistas y jesuitas y Pascal y el amor y el sexo y eran mis temas favoritas y las luces apagadas y ese adormecerse de la pierna derecha mientras miro de reojo un brazo, una mano, un clausurar de parpados soñolientos-. Me fui al terminar de leer los créditos (o no había créditos), y saliendo una voz que no había escuchado desde el Festival de Cine Europeo me hizo torcer el pezcuezo. Allí estaba el freak con la mirada hacia el piso, casi balbuciando, temeroso. Caminamos unas cuantas cuadras, él me contó -como Jean-Louis Trintignant- que también paraba a chicas que no conocía en la calle y yo le dije que eso sólo lo hacía la gente más extraña y que estaba mal y que yo le tiraría una tropada sí fuera mujer. La conversación terminó en una de las mesitas verdes de un supermercado. Comiendo pan remojado en yogurt hablamos un poco del clíma, de religión, de política y de otras temas insignificante. Pero, lo peor fue cuando una chica del Magis pasó con una amiga suya. Instantaneamente me dí cuenta de que no recordaba el nombre de mi interlocutor y me dió pena preguntarle -sobretodo porque él lo había repetido varias veces-, me oculté inútilmente, ella me reconoció, se acercó y me saludó -todo de golpe-, luego me presentó a su amiga y yo no pude hacer lo propio. ¡Qué descortés!
Me largué con una sensación de vacio mental incurable. Mi karma, sí, me dije.


Nota de hoy (martes): Para variar me encontré en el cine y en la misma cola -Tim Burton´s film- con Falun Dafa y Mapi-Miau. Cosas que uno no puede creer, cosas que uno no debe creer. Dignas de un musical y mucha sangre. Al menos me colaron. Lamentablemente, al Dafa le terminó dando una indigestión de violencia.

lunes, 25 de febrero de 2008

El "Roscar"

Probablemente, lo más gratificante de está octogésima entrega del Oscar haya sido que el star system norteamericano pasara a segundo plano y, en cambio, fuesen cuatro europeos y los un tanto eclécticos hermanos Coen, los que se coronaran en las categorías más importantes de la velada. No pienso repetir todas las tonterías que se han escrito en apenas un día desde conocidos los resultados, ni voy a enumerar a los ganadores uno por uno para aburrir más a quien me lea. Eso se lo dejo a los seudocríticos de pacotilla. Yo, prefiero comentar sueltamente y punto.
El poco promiscuo (cinematográficamente hablando) Daniel Day-Lewis tenía merecida la estatuilla, y me parecío significativo cuando recibió el premio, arrodillado, de manos de la "reina" Helen Mirren, claro todo tiene sentido cuando sabes que los dos son brítanicos. En cuanto a Javier Bardem, no hay palabras que expresen toda la complacencia masoquista que experimente mientras lo veía cinco veces más grande, matando con las esposas al desprevenido guardia que lo acababa de detener. Por cierto, parece que le quieren dar otro premio únicamente por ser español. Una cosa que me pesa es que Cate Blanchett no haya ganado alguna de sus dos nominaciones. Era mi favorita indiscutiblemente. En fin, me reconforta saber que no ganó tampoco Julie Christie, sino la francesa (cuanto tiempo desde que no gana una francesa, casi medio siglo) Marion Cotillard, de quien sólo tenía noticia por la película de Ridley Scott, A Good Year (2006), por lo que espero con ansias el estreno de la cinta La Môme (sí, ese es el verdadero título de esta cinta que tambien ganó por mejor maquillaje) aquí en mi subecuatorial país. Otra hija de la reina Isabel II, me refiero a Tilda Swinton ganó una estatuilla, en la categoría de mejor actriz de reparto. Merecido (aunque no tanto como Cate), porque la película la hacen ella y Tom Wilkinson.
Pero, fueron Ethan y Joel Coen los que "brillaron" (que fea palabra) en la premiación recibiendo dos oscares (mejor guíon adaptado y mejor director) y su filme No Country For Old Men (2007) fue el trinfador de la noche al ser reconocido como el mejor. Cabe acotar el peculiar sentido del humor de los Coen (sobretodo de Ethan) y su parquedad natural, algo que expresan muy bien en sus obras.
Hubieron algunas cosas más que resaltar, como la mejor canción del filme Once (2006), Falling Slowly, que le arrebató el premio (gracias a Dios) a las tres de Enchanted (2007). También la mejor partitura músical para Atonement (2007) que tiene una pieza muy peculiar construída en base al sonido de una máquina de escribir. El mejor vestuario lo obtuvó Elizabeth: The Golden Age (2007) y la dirección artística fue para la genial obra musical de Tim Burton, Sweeney Todd: The Demon Barber of Fleet Street (2007). Y por supuesto, el Oscar para el mejor guión original se lo llevó Diablo Cody, una antigua bailarina de strep-tease por Juno (2007), la única de las cinco películas nominadas que no tenía una temática sombría.
Ese fue el Oscar 2008, para variar, tan aburrido como siempre.

jueves, 21 de febrero de 2008

Intento de robo: Fallido

¡Deja que contemple, tierra de Albania,
nodriza severa de hombres salvajes!
Lord Byron, Peregrinaje de Child Harold

Con está cita da inicio el viejo James Fenimore Cooper (que por cierto nació el mismo día que yo, es decir, un 15 de setiembre) al capítulo XX de su más famosa novela The last of the Mohicans (1826). Capítulo que estoy tratando de leer miestras escribo esto. Y es que este voluminoso libro está en camino de romper una marca. Lo empecé el 3 de enero y casi tengo con él mes y medio. El pasado domingo me lo devolvío un compañero del voluntariado que accidentalmente se lo había llevado en la mochila hace más o menos un mes. Fue al terminar la visita a los "abuelitos" del asilo. Al salir, recorriendo las calles de tan colonial distrito, asustamos un poco a las damas del grupo (dada la inminecia del peligro por los carnavales) y les jugamos algunas bromas tontas.
Cuando planeabamos qué hacer, una sombra chinesca, rápida y casi bidimensional se posó a mi lado izquierdo salido de algún teatro de pesadilla -ojo, estoy exagerando, y eso se lo debo a la compañia de D.- y quizó violentar el bolsillo de mi short de scout color tierra. Lamentablemete (afortunada para mí), yo tenía la mano en el bolsillo así que la "marioneta hurtadora" perdió tiempo, primero jalando mi brazo, luego metiendo su mano y finalmente buscando algo en el amplio espacio desocupado. Este intervalo fue suficiente como para yo sujetara su brazo con fuerza -sí, con la poca- y que al momento de retirarlo se viera apresado unos instantes . Creo que los nervios o los efectos de algún narcótico le hicieron perder la concetración y soltó las monedas que tenía en la mano. Antes de irse lo miré y él también lo hizo, a pesar de eso, su rostro no quedo grabado en mi memoria, espero que le haya sucedido lo mismo a él. En fin, recogí el "sencillo" que se había caído, lo conté y me llevé la sorpresa de que no me faltaba nada. La billetera y el reloj los cargaba en el otro bolsillo, por eso no me preocupe demasiado. Sin embargo, cuando ya habíamos llegado a parajes más civilizados, un amigo del grupo me dijo que se había llevado algo verde, que él lo había visto con algo verde entre los dedos. Yo no recuerdo, hasta ahora, haber portado algo verde de importancia, por eso le mentí diciendo que tal vez era un lapicero. ¿Qué extaño me resulta todo este asunto? Bueno, de ahí nos fuimos a jironear un poco, comprar helados y después... calabaza, calabaza cada uno pa' su casa.
Pero, lo que me hizo pensar fue lo que me sucedió hoy. Caminado por una avenida, en la tarde, se me acerco una señora con su hijo y me preguntó donde estaba el paradero, yo le dí las referencias necesarias y continué caminado. Media cuadra adelante, otra persona, una muchacha, me pidió el mismo auxilio. Ahí caí en la cuenta del aspecto tan inofensivo que debo tener para que la gente se me acerca de esa manera (con buenas o malas intenciones) cada vez que le viene en gana. Es cierto eso de que esta tierra es nodriza severa de hombre salvajes... y sin educación.
Poofff.


Nota del día siguiente (viernes 22): Al parecer las cosas continúa igual. Hoy se me acercó otra señora, esta vez con una niña muy inquieta para pedirme 80 centavos porque se había quedado sin pasaje . Horas más tarde, me topé con el señor que me recogía del colegio en mis épocas primariosas . Me retuvo conversando más de media hora, como consecuencia, arribé abatido a mi hogar.

jueves, 14 de febrero de 2008

Naruto-chifa-Risk-ron-cuento... ¿cuentos?

El sábado pasado, mientras terminaba de ver la primera temporada de Naruto* (sí, ya sé que estoy bastante atrasado), recibí una llamada que me sacó del letargo habitual. Un grupo de gente (más de la mitad desconocida para mí) se iba a reunir en la noche para ver quien de entre todos podía conquistar el mundo. Yo, fanático furibundo de Pinky y Cerebro decidí acoplar mi agenda al crepuscular plan (deben disculpar el tono, ha ser por la atmósfera fresita de hoy). Bueno, con todo, continué dañando mis retinas con la luminiscente pantalla hasta entrada la noche. Traté inutilmente de componer mi semblante, y partí. Fue una suerte (como se verá luego) que la casa del anfitrión quedará relativamente cerca a la mía. Llegué al lugar del encuentro justo como para iniciar las Completas**. Inmediatamente, arribaron los otros "conquistadores de mesa". Uno de los peregrinos del Camino y sus tres camaradas. Poco he de agregar de ellos: el que parecía el más serio, terminó hablando en el chifa de burros; otro, extremadamente delicado, quería salir de la capital a través de cualquier retiro; y el tercero, se moría de calor (y al parecer empató de una manera poco clara con su peregrino amigo). Una falta de coordinación o una ingenuidad muy grande, casi nos arruinan la velada; el motivo: no había ningún Risk***. Unas oraciones en tono recriminatorio, unos cuantos planes demasiado complejos y una sensación de que el tiempo se nos iba por gusto, me obligaron a tomar el partido de ir por mi juego. La chanchita para el taxi y listo, media hora más tarde todo estaba solucionado. De ahí al chifa, (que conocí el primer día de este año) pequeño y cómodo, suficiente como para aplacar las ansias gastrointestinales de los seis. Una conversación lenta, plagada de sarcasmos (al menos por mi parte), nos obligó a terminar rápido. Luego, la caminata hacia la licorería en busca del trago, con fines digestivos, claro está. La compra del ron, las gaseosas y ya estabamos listos, los preparativos para la campaña habían concluido. Podía comenzar la guerra.
La partida se inicio muy animada. A pesar de que duró (según esta escrito en los anales), hasta las 8 de la mañana del día siguiente, yo sentí que la primera mitad se fue en un santiamén. En fin, son cosas del alcohol y del Risk. Aquí va lo que recuerdo acaeció:
1° Alguien se quitó el polo.
2° Alguien derramó algo.
3° Alguien elogió a Fito y quería llevarse mi disco.
4° Yo comence a tomar sin tino.
5° Yo me alié con el anfitrión.
6° Yo ataqué sin piedad a alguien y el peregrino usó este ataque para ponerlo en mi contra.
7° Empezo el cuatro contra dos.
8° Me dí cuenta que iba a perder.
9° Perdí y me dí cuenta que estaba ebrio...
10° Perdí el conocimiento.
Los sucesos que siguen me los han relatado:
11° Me fui al baño.
12° El anfitrión perdío.
13° El peregrino y el anfitrión me auxiliaron.
14° El anfitrión se fue a dormir y los otros cuatro continuaron el juego.
15° Al final, llegaron a un "empate" en el que el peregrino tenía Oceanía y el chico con calor el resto del mapa.
Como ven así termino todo. Al día siguiente me levante (estaba tendido en el baño, con una manta y un polo del magis) y sólo ví al anfitrión. El resto se había ido. Tampoco él los había visto partir. Vimos a Rocko y a Ed Cabezagrande en la tele, después me pude bañar y, de ahí, lo más paradójico del mundo, terminamos yendo a la iglesia a eso del mediodía. El zoológico estaba lleno de gente, y eso estuvo bien, porque generalmente no se ven tantos especímenes juntos. A la vuelta, nos burlamos un poco de este día (14/02) y de sus implicaciones, y logramos concretar un proyecto común: hacer un cuento entre tres, el peregrino, el anfitrión y yo. Ayer, justo les envié las reglas y supongo que el proyecto ya esta siendo ejecutado. Por último, cuando pensé que todo acabaría, fui a casa de mi padrino (donde estaba mi papá) y mis primos me pidieron que les enseñara a jugar. Aburrido y con sueño, esa partida también la perdí.

* Naruto: Anime cuya primera temporada tiene 220 episodios de aprox. 23 minutos cada uno.
** Completas: Última de las horas canónicas, a las 21.
***Risk: Juego de estrategía militar que consta de un tablero con el mapa del mundo, fichas de los ejercitos, tarjetas y cinco dados. Inventado en los 50's.

jueves, 7 de febrero de 2008

Tres poemas de un Camino

En realidad, el primero es anterior al viaje pero igual vale la pena compartirlo:

I

Dios es Dios.
Es la luz en los ojos del mundo,
es el Astro que contempla su Reflejo
sobre cristalinas aguas, en el mar:
Dios.
Uno,
Sustancia y Verbo.
Emanación pura, conocimiento puro
del Uno que es Dios.
Y es Sustancia,
la que alcanza el conocimiento del Verbo;
y es Verbo,
el que emana de la formación de la Sustancia.
Así Dios es Trino,
omnipotente, omnipresente y omnisciente.
Dios es Dios en cada Principio.
En Él, todo principio es fin
y todo fin, es otro principio.
Fin en sí mismo;
motor armónico de la creación.
Uno.

Este poema es sumamente mecánico. 21 versos y varias palabras repetidas: 7 "Dios", 3 "Uno", 3 "Sustancia", 3 "Verbo", 3 "Principio" y 3 "Fin", que hacen un total de 5 (el número pitagórico) repeticiones de 3. Hasta San Juan estaría orgulloso de él.
Paso con el siguiente, una especie de asignación espiritual en forma de diálogo:

II

Antes que a mí,
Tú creaste el universo
y creado viste que todo era bueno.
Sin embargo, yo,
ya estaba incluído en tu plan de salvación.

Con tu creación nació el bien
y ese bien fue producto de tu inconmensurable amor.
La armonía del principio
no ha dejado de existir
porque Tú no has dejado de recrearte.

Tú, Padre, me has amado tanto
que has decidido hacerme participe de esa armonía,
no sólo me has dado la oportunidad
de admirarla con asombro y en silencio,
sino que también me permites transformarla
cediendome, así, un poco de tu responsabilidad.
¡En verdad, cuanta dignidad me otorgas!

Para no entorpecer tu magnífica obra
es necesario que conozca tu técnica,
y para conocer tu técnica, he de conocerte a ti, Dios mío.
Como he recibido tu Espíritu,
buscaré dentro de mí tu presencia.

Este es mi único fundamento:
si me halló a mí mismo, podre acercarme a ti,
y sólo quien te es próximo, logra volcarse entero
sobre la creación.
He aquí el proceso de nuestro amor.
¡Gloria, gloria a Ti, Dios!

Pavel, con esa vivacidad que lo caracteriza, me dijo:
- La Biblia esta completa.
Y el Samaniego me aconsejo que no racionalizara tanto mis "mociones". En base a ambos comentarios decidí hacer un último intento. Uno menos pretencioso. Durante la liturgía que tuvimos el día antes de partir del seminario, lo leí:

III

Quién te haya visto, quién te oiga
quién conozca el perfume de tus palabras.
Sea tan feliz como lo es ahora
él que te habla.

Porque Tú sólo anhelas la felicidad del humilde,
del hombre que sufre y se arrepiente de haber pecado;
basta con que estemos ante Ti
dichosos de ser como nos has creado.

Nadie te sirve de mejor manera
que buscando en este mundo su plenitud
y nadie te alaba tanto
como el que descubre en Cristo su inspiración.

Por eso cortaré mis ropas a tu medida
y me calzaré con las sandalias del peregrino,
aunque sé que he de encontrarte en todas partes,
en todas partes quiero ser tu amigo.

¿A quién te ha visto, a quién te oiga,
cómo no ha de serle propicio el camino?

Tras los pasos de un vasco

¿Qué decir? ¿Cuántas cosas de que hablar y de las que escribir? Todo pasa y todo queda, pero lo nuestro es pasar… y yo pase más de dos semanas entre amigos, haciendo caminos para andar. Voy a rememorar sin mucha ilación los recuerdos. Como las fotografías de los álbumes o como las pinturas de las iglesias; así serán más espontáneos los comentarios, más sinceros y más míos.
Mientras dormitaba incómodo en el bus, junto a Lito, caí en la cuenta de que volvía a la capital con el mismo compañero de viaje con el que había partido hacia Jaén. Recordé nuestros primeros diálogos, tan serios y plagados de monosílabos. También me acordé de aquellos gestos medidos que debieron ser misteriosos para ambos. Estábamos conociéndonos. Estábamos. Luego, el seminario de El huito: los almuerzos, las cenas y los desayunos. El paulatino “animarse” de la conversación, día tras día, hora tras hora. Vuelvo a sentir lo afectuosos que se iban haciendo los estrechones de mano durante la Paz de las liturgias. Inmediatamente me invaden imágenes del TAU, las figuras humanas, las películas, las máscaras, los ríos, las cascadas, la autobiografía que aún pienso continuar. Los tres días de silencio durante los Ejercicios. Los murmullos en el pasillo de las habitaciones de los hombres, los chistes de Pavel, las canciones de Giacomo, los estigmas de Kurt, la ropa tendida… secándose. Las picaduras, el repelente, los “Buena oración” del Carloncho, la contemplación y la capilla. Ese compartir con las Clarisas una misma afición: Dios. La noche de talentos, la visita al Marañón, la balsa y el barro en el cabello, el ficticio cumpleaños de Alicia, la persecución de los perros que protagonizó una mañana el Eduardo. Los dos seminaristas, los partidos al pito de los gallos, las conversaciones con el Davichin en alguna banca de carrizo. La falta de Niels, Ulises, y Juanca cuando se fueron. La división en grupos, la expectativa por comenzar el peregrinaje, la despedida de las religiosas, Puerto Ciruelo, otro cruce en balsa pero esta vez sobre el Shinshipe (?), la combi musical que arribó a Huarandoza con nosotros dentro, el CEO y sus habitaciones para siete, el comprar botas con Homero y Pierre cerca de la plaza. La misa del Jose en la noche, la caminata al día siguiente, la garúa, el hundirse, el resbalarse y el seguir caminado. Cruce Narajo y el primer estandarte de San Francisco Javier. La semilla pegajosa, las gentes, los saludos, la epifanía del silencio. Sábanas, don Juan y doña Uba. El “Panzas” y sus amigos, la derrota con los lugareños en el fútbol. Los tamales, las humitas, el cuy y el queso. Los “sonsos” del Josomor, el killer, las “cucharas”, el ludo, las damas y el ajedrez. La separación, Gonzalo y su puerilofobia, Samaniego y su “No, loco/No, compadre”. El comer la pulpa de la caña, el ordeñar las vacas, el amarrar los tamales, el dormir en el suelo, el Homerohomerohomero…, los ronquidos, la espalda del “Eminen”, las inyecciones del padre Recharte. El Andrés, Jaime, Sebastián, Harry, Eusebio, Falopio, Prudencio… etc, etc, etc. Y la capilla, el rosario de Homero y Pierre, las cruces para el Vía Crucis del Sama, las oraciones del Gonza, la cruz grande de Josomor y Lito. Las dinámicas del Homerístico, las discusiones entre el amigo de la selva y el limeñito. Las cuitas sentimentales del piurano causadas por Shirley. Los problemas de identidad del muralista. Los rosarios, los bautizos y el empate ansiado. La despedida, el doble desayuno, la peregrinación con dirección a La Laguna, el reencuentro, las zambullidas, y la vuelta a Huarandoza. El partido de voley, la tribuna, los agradecimientos, la llegada del Beto y el yonque. El final, otra separación con los chicos de vocación, el sueño y la vuelta a Jaén, las fotos, el colegio San Luis Gonzaga, la evaluación, el restaurante, las cremoladas, el apuro del Carloncho. La partida dejando a los norteños con el Davichin. El bus, las malas películas y nuevamente, ese dormitar incómodo del inicio. Qué más. Saber que hay otro adiós al final del camino, pero tener la esperanza y el ánimo como para afrontarlo con alegría. Porque todos somos parte de todos… la sutil melancolía, el momento cuando piras, los espacios donde miras y las gotas de tu lluvia se irán, tus regalos, […] deberían de llegar.

¡Gracias Grandote, porque no se hicieron esperar!