El trípode de Helena es un blog personal, es decir, yo soy el único que escribe en él. En la parte superior de la columna derecha, verán mi retrato y debajo una descripción fantástica (curiosamente muy real) de mi carácter. Todo junto es Bisutería barata... A continuación, en Oropel imperial están organizadas las entradas según los temas recurrentes. Lo que hay es simplemente el fichero del blog. Siguen dos listas: Cinefilia y Bibliomanía, cuyos fines son fáciles de suponer. Luego, otras dos secciones Hits del blog y De uno en uno cuyas funciones están (para variar) demás definir.
Si a alguno de ustedes le intriga el título del blog, de click aquí o busque la respuesta en el "oropel" de Relatos. Si están interesados en descubrir más acerca de la sugerente imagén del encabezado, entren aquí o revise la primera entrada del "oropel" Pintura.
En fin, los saludo y les exijo que si tienen algo que decir, sea para bien o para mal, háganlo escribiendo algún comentario.

jueves, 22 de enero de 2009

Pareja de Novela

Sí, me pongo plumas y un pico ancho y largo para chismear un poco. Parece que la relación Roth-Páez se restableció después de casi una década de distanciamiento. Y es que los vieron solos por Córdova dando unos paseitos... En fin, además Fito nos sorprende con otra cosa, luego de veinte años ha decidido retomar un viejo proyecto que nunca vio la luz: Novela (demo de 1989); una especie de álbum-película-libro, junto y revuelto. Así que tenemos dos primicias que no son tan calientes pero que son.
Para los hiperrecontrasuperfans de Fito esto es todo una maravilla, porque las grabaciones que circulan en la red tienen una baja calidad de audio, hay muchas intromisiones o simplemente no se entienden bien las letras. Para muestra un botón, les dejo una canción preciosa: "Las brujitas".

Según lo que recojen los medios de espectáculos, piensa hacer su tercera peli a la que llamará como el demo. Bon cinema per tutti! (que chanfainada habré escrito).

lunes, 5 de enero de 2009

Una vida alterna

Hace tres años, en el verano del 2006, cuando acababa de salir del colegio y tenía -digamos- una vida bastante bien definada y simple (aunque ya empezaba a germinar en mí un absceso de hastío) conocí a Israel.

Era un muchacho que acababa de pasar de la veintena y que volvía de Argentina luego de un par de años de estancia por allá. Era amigo de los "Animistas" (gente con la que me reunía a ver animes, luego doramas, es decir, novelas coreanas y que así sin darme cuenta se volvieron grandes amigos); bueno Israel conocía a uno de ellos desde siempre (Julio, el malo en nuestras partidas) y me enteré de que él era un Game Master, un Amo del Calabozo.
Con él y otros "Cósmicos" (todos fanáticos furibundos de Saint Seiya, sobre todo Omar) nos juntamos para rolear (jugar Calabozos y Dragones) todo el verano. Nunca hice tan poco y tanto a la vez en dos meses.
Ahora, hace un par de semanas Israel volvió después de tres años y creo que voy a estar pegado a una silla, frente a una mesa y tirando dados todo el verano de nuevo.
A veces tengo nostalgia de mi antiguo personaje de rol, el gran Piluso, un vividor muy buena gente que conseguía dinero de todos lados y que perseguía a las muchachas bonitas. Mi nuevo personaje es una drow, una elfo oscura mala, sádica y perversa. Usa un látigo y una ballesta, casi siempre anda desnuda y comete actos sacrilegos cuando puede. Si mi clase anterior era la de un ladrón, ahora soy multiclase, es decir, maga y clériga. Nunca había jugado con una maga por lo que me estoy adecuando al personaje poco a poco. Mi nombre el Triel y vivo en el Inframundo.
Las aventuras que nos depare el Amo y todo lo que hagamos, eso ya se verá, por lo pronto voy a descansar y disfrutar del juego, porque cuando lo pienso bien, sospecho que eso, jugar, ha sido lo único que he hecho toda mi vida.


Los buenos tiempos


Hay una canción de Fito, no la recuerdo muy bien pero creo dice algo como: "Cuando estoy mal / o estoy en blues, / cuando no veo ni un cachito de luz / me voy al piano a tocar, / después me pongo a bailar / y a recordar los buenos tiempos en los clubs".

En fin, esa es la idea. Viendo hacia atrás creo que debo agradecer eso, sin dramatismos, ni lagrimones monses, con tranquilidad y paz, la verdadera, que no sale del corazón porque nada puede salir de un músculo tan feo, sino, simplemente, del intelecto, una paz que desconoce la vulgaridad de alma sentimental.

Gracias a los voluntarios por un año que ya se acabó.
¡Gracias por dejarme... ser parte de esa pirámide!