El trípode de Helena es un blog personal, es decir, yo soy el único que escribe en él. En la parte superior de la columna derecha, verán mi retrato y debajo una descripción fantástica (curiosamente muy real) de mi carácter. Todo junto es Bisutería barata... A continuación, en Oropel imperial están organizadas las entradas según los temas recurrentes. Lo que hay es simplemente el fichero del blog. Siguen dos listas: Cinefilia y Bibliomanía, cuyos fines son fáciles de suponer. Luego, otras dos secciones Hits del blog y De uno en uno cuyas funciones están (para variar) demás definir.
Si a alguno de ustedes le intriga el título del blog, de click aquí o busque la respuesta en el "oropel" de Relatos. Si están interesados en descubrir más acerca de la sugerente imagén del encabezado, entren aquí o revise la primera entrada del "oropel" Pintura.
En fin, los saludo y les exijo que si tienen algo que decir, sea para bien o para mal, háganlo escribiendo algún comentario.

lunes, 27 de junio de 2011

Ideas de un semestre activo (!)

Ante la falta de tiempo (mentira, en realidad es que la universidad sigue estando en segundo plano a nivel personal, aunque haya monopolizado mi vida bloguera) para desarrollar todas las ideas que de manera peregrina se han posado sobre mi cabeza, trazo estos apuntes para no olvidarlas y escribir algo sobre ellas en otra vida, o en el mejor de los casos, a través de otros, al modo de la implantación de Inception (2010).

1.- Literatura Hispanoamericana del Siglo XIX

Al leer La cautiva (1837) de Esteban Echeverría no pude dejar de notar dos cosas: 1) que la «cautiva» del poema no es esa mujer fuerte y decidida, llamada María, sino el alma de los protagonistas atrapada en el cuerpo, lo que la emparentaría a ciertas corrientes gnósticas del masonismo propio de los intelectuales liberales. La fuerza de sus convicciones morales parece ser una energía eterna que cuanto más es exigida, más arde; y 2) que la figura del desierto y de María tienen un correlato en un poema del mester de clerecía de la primera mitad del siglo XIII de nombre Vida de Santa María Egipciaca del que hice un trabajo hace un año en el curso de Literatura Española Medieval. Las dos Marías son reencontradas en el desierto en donde se opera una doble trasformación: ética y física. El abandono de los placeres del mal por el bien estoico y la pérdida de la belleza por la vida salvaje del eremita. Después de todo, la heroína romántica también es una prostituta al cambiar la vida de Brián por su cuerpo. Claves o conjeturas… no lo sé.

2.- Literatura Española del Siglo de Oro II

Debo reconocer que retroactivamente, ha sido de gran utilidad el seminario que llevé en la U. Católica dictado por Rocío Quispe-Agnoli sobre Primero Sueño (compuesto en 1684 según Octavio Paz) de Sor Juana Inés de la Cruz para entender mejor las Soledades (aprox. en 1613) de Góngora, y el pensamiento barroco como reacción, y no propulsor, de la Contrarreforma. Por otro lado, aunque el tema principal de la obra sea el del desplazamiento y, en una lectura alegórica, las edades de la humanidad, en donde se emparentan con el juego de palabras entre «soledad» y «edad del sol» (y de la que mi San Pedro de la Soledad del Suplicio es legítima heredera: «La ciudad más poblada del mundo se llamaba Soledad»); también me interesaría destacar la preocupación por el espacio y la lectura crítica de Góngora sobre la ruralización del campo. Creo que él efectúa una operación contraria: su urbanización.

3.- Literatura Peruana Escrita por Mujeres

A pesar de la lectura de Ismael Pinto que enlaza la novela de Mercedes Cabello de Carbonera, Blanca Sol (1888), con Madame Bovary (1856), yo tengo la impresión de que el parentesco es más evidente con Vanity Fair (1848) de William M. Thackeray, que al igual que la obra peruana, fue publicada primero en la prensa, y al año siguiente en forma de libro. Esta es más una corazonada, pero el camino ascendente y descendente de las protagonistas, signada por el culto a la ostentación y el lujo, como crítica social de la condición femenina en las sociedades modernas del XIX, me hace pensar que es correcta.

4.- Literatura Peruana del Siglo XIX

Las implicaciones entre la novela histórica publicada en El Comercio por Manuel A. Segura, Gonzalo Pizarro (1844), y el formato final de las «tradiciones» de Ricardo Palma son notorias, dado que 1) ambos eran amigos y frecuentaban al mismo círculo (por ejemplo: Manuel Rojas y Cañas); 2) habían escrito un sainete juntos: El santo de Panchita (1859); y 3) Palma realizó una antología de Segura en 1885 llamada Artículos, poesías y comedias, donde menciona la novela del antologado en términos algo despectivos. Las similitudes más saltantes: el parrafillo histórico y la presencia autorial en la voz narrativa. [Esta idea no es mía, sino de Ricardo Silva Santisteban, pero él no la desarrolla demasiado].

No hay más por el momento. Mientras tanto, seguiré subiendo videos a mi canal de youtube para borrarlos y liberar espacio de mi compu.

viernes, 10 de junio de 2011

Presentación de la 2ª Convocatoria de Textura Mercado Ambulante de Cuentos

Textura es una iniciativa que, siguiendo la dinámica del "mercado ambulante", busca promover la creación y promoción literaria en las universidades.
Así, por segundo año consecutivo, abriremos la Convocatoria para la exposición-venta de cuentos que realizaremos en las instalaciones de la facultad en julio de este año. También compartiremos fotos y videos de nuestra experiencia del año pasado y presentaremos un pequeño balance.
Si tienes un cuento guardado o en mente y quieres que otros lo lean, entonces acompáñanos este viernes 10 a las 3 pm.
Los esperamos.

Partes de la presentación:
- Origen y antecedentes de la propuesta.
- Balance del evento del año pasado.
- Detalles de la convocatoria y fechas de recepción de los cuentos.

FECHA: 10 de junio
HORA: 15:00 hrs.
LUGAR: Auditorio Principal (Facultad de Letras y CC. HH. – UNMSM)
ORGANIZA: Carlos Zambrano / Danilo Raá / César Arenas

jueves, 2 de junio de 2011

Ética

Hoy fui atacado y ataqué (no en ese orden), fui alabado y alabé (sí en ese orden) y todas esas cosas me hicieron sentir sucio, tanto como para pedirle a las hormigas que no se bajen de mi cuerpo.

[Lo que sigue fue escrito en el carro de camino a casa, dado que mis materiales de lectura estaban mojados].

Se ha dicho injustamente que soy un posmoderno.

Pues bien, mi postura no ha podido ser más contraria.

Creo haber demostrado que mi compromiso con el lenguaje va más allá de los límites discursivos. Desde que pisé por primera vez la Facultad, avejentado por una madurez incompleta y andrógina, no he cesado de actuar políticamente. Entiendo este actuar como una crítica constante de mi entorno. Incapacitado por mi temperamento para hacer algo mejor, más amplio y colectivo, he renunciado a toda empresa generacional a costa de mantener inalterable mi propia línea de pensamiento. Y eso me ha costado algo peor que el rencor: el desprecio.

Se me pidió tolerancia, fidelidad y ceguera. Yo en cambio he tenido los ojos insomnes. Se me rogó mutismo y poesía. Yo les he respondido con el aire caliente de mi bajo vientre.

Personalmente, no tengo nada que ofrecerle al mundo. Vivo cohibido ante el umbral de una prisión o un asilo. Pero vivo. Y con cada una de mis palabras reafirmo el derecho de permanecer así, dentro de mí, en medio de los (re)pliegues que -repito- son los míos.

Se podrá decir que soy un egocéntrico.

Un arruinado descendiente de plebeyos leguleyos. De dos prelados imberbes y un presidente de repuesto. Sea, no lo niego. Que mi carácter reaccionario es apócrifo, una impostura intelectual de monaguillo. En fin, que estudio latín y griego para preservar un estatus ajeno.

Entonces, desde mi posición precaria, continuaré escribiendo, pensando, vituperando por cada cosa mala, defectuosa y abyecta que huela, por cada trozo de mierda que cocinen los que no puedo nombrar.

Si su intención es vejarme, aquí estoy, véjenme. Declinen mi nombre con el apodo que más se acomode a su medianía.

Yo no he construido nada en la vida. Sin embargo, ostento un record de demoliciones. La más sonada fue la que ejecuté sobre el terreno -ahora baldío- de un homónimo. El sujeto perfecto: cascarón y vacío.

Es momento de pasar a la acción, de empeñar en el esfuerzo a las palabras. He balbuceado durante demasiado tiempo en la penumbra del centro. Oculto bajo cientos de miradas. Adrede. He soltado a la feroz jauría de mi lengua sin abrir la puerta de la cerca. Tras ella, las antipersonales de guerras pretéritas se prolongan como la sombra de literatos frustrados.

Voy a levantar la cerca con una pala. Voy a construir una pared tan blanca como una sábana. Cantaré lo que haga falta para que crezcan presurosas las enredaderas. Y, entre las balas y las flores, dejaré el cuerpo de un posmoderno como el escudo acribillado que mantenga inmaculado mi Papel.