El trípode de Helena es un blog personal, es decir, yo soy el único que escribe en él. En la parte superior de la columna derecha, verán mi retrato y debajo una descripción fantástica (curiosamente muy real) de mi carácter. Todo junto es Bisutería barata... A continuación, en Oropel imperial están organizadas las entradas según los temas recurrentes. Lo que hay es simplemente el fichero del blog. Siguen dos listas: Cinefilia y Bibliomanía, cuyos fines son fáciles de suponer. Luego, otras dos secciones Hits del blog y De uno en uno cuyas funciones están (para variar) demás definir.
Si a alguno de ustedes le intriga el título del blog, de click aquí o busque la respuesta en el "oropel" de Relatos. Si están interesados en descubrir más acerca de la sugerente imagén del encabezado, entren aquí o revise la primera entrada del "oropel" Pintura.
En fin, los saludo y les exijo que si tienen algo que decir, sea para bien o para mal, háganlo escribiendo algún comentario.

lunes, 31 de mayo de 2010

Retórica fálica


En contraposición a la tradición oficial de la Retórica, Balduino Faneulli, en su libro La Retórica Erótica de la Antigüedad (1923), realiza una exploración detenida por un corpus teórico que se desarrollo de manera paralela al oratorio civil-artístico y cuyo fin puede rastrearse en otras obras del periodo latino, como en el Arte de Amar de Ovidio.
Se trata de una disciplina de raíz erótico-epicúrea que tenía por objeto la unión sexual y el placer hedónico de los amantes. Formado sobre la estructura básica de la retórica oratoria, está retórica erótica constaba de cinco partes, según Quinto Precosium (Ars Eroticum, siglo II d. C.): la «paiatio», la «fellatio», la «annatio» (o «deddatio» en versiones tardías), la «copulatio» y la «procreatio». Sin embargo, como menciona los tratadistas menores, existía una sexta operación, la «calatio», que sería previa a las anteriores y que estaría marginada por las prácticas púdicas de la Roma imperial después del resurgimiento estoico con Marco Aurelio y la expansión del cristianismo primitivo.
Además, estás prácticas discursivo-performativas estaban tipológicamente discriminadas en tres géneros mayores: el «expositium» (o contemplativo), el «abusitium» (o violativo) y el «prostitium» (o estimativo). De estos se desprenderían los demás, como por ejemplo el «abusitium hominen» (o homosexual) y el «prostitium omnis» (o bacanal).
Por ultimo, las pruebas básicas eran de dos clases: las orgásmicas o eyectivas (inducción erótica) y las penétricas o perforativas (deducción erótica). Así, su eficacia depende del contexto, siendo las primeras preferentes para la segunda parte del encuentro sexual; y las segundas, para el inicio.
Este es, en definitiva, un estimulante campo de acción, cuya recuperación resulta una tarea importantísima para la reapertura de una significativa línea en la investigación de la interacciones interpersonales a través de la comunicación retórica, discursiva y sexual.

[Agradezco las imprescindibles enseñanzas de Camilo “Traducción” Cozman y la colaboración indispensable de Carlos Alberto P.T. a quienes les debo mis hallazgos y mi inspiración apasionada por las palabras y sus persuasivos fines prácticos (P.O.M.)].
Nota del 01/06/10: Dos correcciones. 1) la parte conocida como procreatio se le llama reproductio en la tradición escolástica posterior (Paguada Taváres, 2010) y 2) el género abusitium es cambiado en algunas tradiciones por el mamatium (Paguada Tavares, 2010).

viernes, 28 de mayo de 2010

Ejercicios de retórica lírica

Recojo estos cuatro textos anteriores al 2008 porque no me gustaban, porque están escritos «a la manera de» y eso me delata, no son originales, son copias que no parecen soportar el examen más bienintencionado. Ni emoción autentica, ni pericia, aquí están sucesivamente mi Barroco (Calderón), mi Ilustración (Voltaire), mi Romanticismo (Chateaubriand) y mi Decadentismo (Huysmans). Aquí mi Edad Moderna completa, crítica y despiadada que duro desde mis 16 hasta mis 19 años.

Sonido

¿Vibra el calderón de los silencios
Cuando se quiebran los capiteles persas
Entre sátrapas engalanados
De especias oscuras y frescas?

¿Es acompasado el fin de los cristianos:
Apología apolínea del apostolado,
Evangelio sagrado de los condenados
O rito solar de Heliogábalo?

Vita Christi (o los Cuatro Pecados Teologales)

Ódienme
Y no los odiaré
Escúchenme
Y no podrán dejar de hacerlo
Ámenme
Y los veré sufrir
Mátenme
Y rezaré por todos ustedes
Allá en el Cielo.

Gorgona

He visto a la vergüenza de frente
Mirándome
Desde atrás de sus dedos delgados
La he visto sollozar en silencio
Por culpa de sus pasados pecados.

He visto a la vergüenza de frente
Y tengo el corazón helado.


Ars praedicandi

Cuatro personas / equidistantes
Una al lado de la otra
Sentadas
Un vaso repleto de agua, un micrófono
HABLAN

(Contra)

Cuatro personas / sin distancia
Tres de ellas / formando un triángulo
Concentradas
La otra / formando una cruz
Echada
Un clavo ungido, un martillo
CALLAN

(Ustedes disculparan / al menos
Ya que no hacen / nada
Si les pido silencio
Por favor no
APLAUDAN)

Como dice Sánchez Barbero, en sus Principios de Retórica y Poética (1805): «las reglas no pueden hacer que se exprese con calor lo que se siente con frialdad».

lunes, 24 de mayo de 2010

Versos misóginos

Yo no sé tratar a las mujeres
Porque la primera mujer que tuve entre mis brazos
Me trato muy mal y se fue muy lejos
A su coraza de cristal pulido
No sin antes mirarme fijo a los ojos
Con sus ojos fríos
Y decirme que ya no era
Su hijo

Yo no sé tratar a las mujeres
Porque la segunda de las mujeres que me vio de niño
Se había comido su corazón cuando joven
Y vivía desde entonces
En el centro de un palacio lúgubre
Rodeada por los centinelas a los que había dado la orden
De disparar a matar

Yo no sé tratar a las mujeres
Porque la tercera mujer de mi vida había nacido
Bajo mi deturpada sombra
Y mi sombra la acosaba en sus terribles sueños
Por eso decidió
Asir la espada y decapitarla
Guardar sobre su velador la tiesta macabra
Y macabra arrullarse con sus ronquidos

Yo no sé tratar a las mujeres
Porque la cuarta la quinta y la sexta
Fueron lo mismo que las tres primeras
Porque ninguna ninguna de ellas
Vale más de lo que he escrito

Yo no sé tratar a las mujeres
Porque la séptima no era mujer
Y aunque la octava se superpuso tan bien encima
Terminé por asimilarlas a ambas
En mi diosa esteparia de la cacería
Ahora está conmigo y se sienta a mi lado
Porta la helada de mi interior vacío
El tiempo propicio para su criminal oficio

De ahí dos puntos sobre una fina línea
La línea oscura sin trama
Se termina
Y yo sigo sin saber
Si el amor es cinergético
Si es que existió alguna vez en el mundo
Si es que me he perdido de gran cosa
Y yo continúo
Leyendo
Algo que no necesito haber leído
Y yo sigo a pesar de la estirpe de ella
De la primera

Yo no sé tratar a las mujeres
Porque ninguna mujer me ha hecho gracia
Pero qué digo estoy mintiendo
Yo no sé tratar a las mujeres
Porque nunca se han comportado
Las mujeres
Como mujeres
De verdad