El trípode de Helena es un blog personal, es decir, yo soy el único que escribe en él. En la parte superior de la columna derecha, verán mi retrato y debajo una descripción fantástica (curiosamente muy real) de mi carácter. Todo junto es Bisutería barata... A continuación, en Oropel imperial están organizadas las entradas según los temas recurrentes. Lo que hay es simplemente el fichero del blog. Siguen dos listas: Cinefilia y Bibliomanía, cuyos fines son fáciles de suponer. Luego, otras dos secciones Hits del blog y De uno en uno cuyas funciones están (para variar) demás definir.
Si a alguno de ustedes le intriga el título del blog, de click aquí o busque la respuesta en el "oropel" de Relatos. Si están interesados en descubrir más acerca de la sugerente imagén del encabezado, entren aquí o revise la primera entrada del "oropel" Pintura.
En fin, los saludo y les exijo que si tienen algo que decir, sea para bien o para mal, háganlo escribiendo algún comentario.

jueves, 11 de junio de 2009

Sobre Evangelina y las "buenas nuevas"


Debo confesarlo, no todo es lo que parece, y mucho menos es lo que pretende ser. La otra noche fui a ver en la Ruiz (ojo, no doy más datos porque no me auspician) la presentación de un unipersonal interpretado por -como decía el afiche- "la primera actriz y dramaturga"

Delfina Paredes
en
Evangelina retorna de la Breña

Ya intuirán que con tales letras uno no podía esperar nada malo. La verdad no lo fue. Pero siendo sinceros tampoco fue nada extraordinario. Un esfuerzo más, como tantos. Y muchos me dirán que no siento la compenetración histórica de la actriz y del personaje. Pues no y la banderita tampoco la debe haber sentido. Soy postmoderno, una pose. Lo sé. Qué más da. Lástima. Como por lo que ocurre ahora en el norte. Bah. Mátenme si quieren pero el mundo ya no vive a la vuelta de la esquina. Y las causas de todo esto no están ni aquí ni allá; sino, y como fue desde siempre, en el más allá (entendido como la red de tele-comunicaciones que a su vez manda mensajes con fuerte contenido tele-informativo y que debe asumir su responsabilidad tele-moral). Así que dejemonos de discursos serios. ¡Que vivan los "neocolónidas"!

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