El trípode de Helena es un blog personal, es decir, yo soy el único que escribe en él. En la parte superior de la columna derecha, verán mi retrato y debajo una descripción fantástica (curiosamente muy real) de mi carácter. Todo junto es Bisutería barata... A continuación, en Oropel imperial están organizadas las entradas según los temas recurrentes. Lo que hay es simplemente el fichero del blog. Siguen dos listas: Cinefilia y Bibliomanía, cuyos fines son fáciles de suponer. Luego, otras dos secciones Hits del blog y De uno en uno cuyas funciones están (para variar) demás definir.
Si a alguno de ustedes le intriga el título del blog, de click aquí o busque la respuesta en el "oropel" de Relatos. Si están interesados en descubrir más acerca de la sugerente imagén del encabezado, entren aquí o revise la primera entrada del "oropel" Pintura.
En fin, los saludo y les exijo que si tienen algo que decir, sea para bien o para mal, háganlo escribiendo algún comentario.

miércoles, 12 de noviembre de 2008

El Reencuentro (y no hablo de Menudo)


En estos días una viva emoción me embargo por completo, las luces de los postes y la calefacción malograda, los apagones cada dos minutos en el alma. Estoy leyendo a Goethe, y francamente, me parece un pobre iluso, pero creo compartir esa ilusión. El Werther enamorado que se muere porque nadie le hace caso.

El jueves de la semana pasada asistí a un concierto de música sacra contemporánea. En órgano. Muy bueno. En su mayoría piezas de Oliver Messiaen. Ahora escucho el Cuarteto por el Fin de los Tiempos como un loco. Fui con el Pierre, un viejo amigo del Camino. Postales de Jaén.

El sábado llegó el Josomor.

De ahí a la Sabatina ese mismo día y el infaltable Risk bajo el auspicio de el Giacomo. Y yo que sigo con los apagones cada dos minutos. Se fue el Pierre ayer. No sé cuando partirá el Eduardo. Vino para un Congreso sobre Tortugas. Tema interesantísimo pensé.

Un foto. Como siempre ese día mientras Josomor nos contaba sus propias cuítas, allá en la lejana Piura, y miraba como asentía nuestro Amigo de la Selva, comprendí que había extraños en casa.

Un sabotaje o tal vez nada.

Luego me olvidé un rato de esas cosas hasta que al llegar a mi casa la encontré por completo iluminada.

¿O me habría dado la ceguera blanca de Saramago?

P.D.: No ver Blindness.

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