El trípode de Helena es un blog personal, es decir, yo soy el único que escribe en él. En la parte superior de la columna derecha, verán mi retrato y debajo una descripción fantástica (curiosamente muy real) de mi carácter. Todo junto es Bisutería barata... A continuación, en Oropel imperial están organizadas las entradas según los temas recurrentes. Lo que hay es simplemente el fichero del blog. Siguen dos listas: Cinefilia y Bibliomanía, cuyos fines son fáciles de suponer. Luego, otras dos secciones Hits del blog y De uno en uno cuyas funciones están (para variar) demás definir.
Si a alguno de ustedes le intriga el título del blog, de click aquí o busque la respuesta en el "oropel" de Relatos. Si están interesados en descubrir más acerca de la sugerente imagén del encabezado, entren aquí o revise la primera entrada del "oropel" Pintura.
En fin, los saludo y les exijo que si tienen algo que decir, sea para bien o para mal, háganlo escribiendo algún comentario.

jueves, 20 de diciembre de 2007

Guerra a donde "vallas"


Ahora que se acercan las fiestas navideñas, mientras paseo intoxicado por el humo de los buses en busca de los regalos, de los amigos, de algo mejor; me distraigo contemplando con cierto asco al virus reptante que se propaga por sobre las paredes de nuestra (¡la suya!) ciudad. Los carteles (como los llama un desatinado miembro de mi familia) han infectado las superficies de cemento, ladrillo, hierro, quincha, totora, en fin cualquier cosa que sea capaz de soportar su monstruoso tamaño y colorido. Si bien a los banners se los lleva el viento o los tumba un certero empujón, las "vallas" (¿quién le pondría nombre tan desubicado a esos esperpentos de latón y fluorescentes?) aguantan con descarada impunidad todo acto de violencia. No me malinterpreten, pero quién resistirá cuando el arte ataque, cuando ataque a esa publicidad mediocre y obsoleta; me refiero, por supuesto, a la latinoamericana. El cáncer se propaga a ritmo trepidante y el cuerpo urbano no hace nada para detener la infección, es como siempre un problema solucionable, lástima que nos guste morir de estúpidas gripes.
Y ahora la capital parece un regalo de Noche Buena, envuelto con todo ese papel reciclado con el que cubren los juguetes usados. La ropa de temporada que tiene un retraso de seis meses, los muñecos de acción que a los gringos ya no les "ponen", la filosofía de tocador de menopáusicas histéricas y tontas, tontísimas. Y un dios a todo color que lo espera detrás de los escaparates de autos, de las superproducciones fílmicas, de los megaconciertos de rock. Este no es más un lugar para vivir; se ha convertido en un lugar para comprar, para vender, para alquilar, para subastar, para hipotecar, para financiar, para amueblar, para decorar, para sazonar, para beber, para modernizar, para iluminar, para..., para..., para... ¿qué? Yo extraño mis grietas, mis calles oscuras, mis pintas con spray, mis afiches tamaño oficio, monocromos y arrugados. Yo añoro el subdesarrollo, aún quiero tener necesidades. No me las cubran todas por favor.

2 comentarios:

Jnkrls dijo...

A mi tb me asquean, sobre todo me aterran las que tienen la imagen de una supermodelo de mi país (CR), pero lo que me parecen mas odiosos son los MUPIS (muebles urbanos de publicidad e información) que estorban al paso de la gente y contaminan el espacio visual..

Por cierto, buen blog!

Anónimo dijo...

Espero que no lleguen nunca esos aparatejos a Ciudad Soledad. En fin, gracias por el comentario y sigue leyéndome.