El trípode de Helena es un blog personal, es decir, yo soy el único que escribe en él. En la parte superior de la columna derecha, verán mi retrato y debajo una descripción fantástica (curiosamente muy real) de mi carácter. Todo junto es Bisutería barata... A continuación, en Oropel imperial están organizadas las entradas según los temas recurrentes. Lo que hay es simplemente el fichero del blog. Siguen dos listas: Cinefilia y Bibliomanía, cuyos fines son fáciles de suponer. Luego, otras dos secciones Hits del blog y De uno en uno cuyas funciones están (para variar) demás definir.
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miércoles, 20 de julio de 2016

Diálogos por artistas del sur peruano


Hace unos días, asistí a la inauguración de una muestra colectiva de arte en la Casa Juan Parra del Riego (Pedro de Osma # 135, Barranco) que reúne a una serie de pintores y fotógrafos de varias generaciones, pero todos procedentes del sur del Perú. 

El curador de la exposición es un compañero de la maestría de Historia del Arte en la PUCP, Nilton Vela, un joven pintor y diseñador gráfico puneño, de quien puedo dar fe de su preocupación por el estudio y la puesta en valor de los artistas del siglo XX del sur andino. Es por eso que no me sorprendió cuando me enteré de que había estado organizando esta muestra, de manera casi paralela al final del semestre (y a pesar de que a muchos de nosotros apenas nos quedaban fuerzas para terminarlo). 

Como dice el propio curador en el catálogo, las obras seleccionadas pueden ser divididas en dos estaciones: “la primera abarca con acierto el reflejo del típico habitante que preserva sus costumbres, su folklore y la mirada que amalgama el retrato del momento”, mientras que la segunda “imprime las formas y texturas del espacio ocupado donde se sumergen figuraciones alegóricas de paisajes oníricos casi surreales intervenidos por la sensibilidad del artista en complicidad de herramientas que permiten intervenir el proceso final”. Pues bien, creo que el polo más interesante de la creación artística de esa región transcurre por esta última dirección.


En ese sentido, es notorio el trabajo de los fotógrafos de Arequipa, Cuzco y Puno, herederos de una rica tradición que se remonta más de un siglo atrás, pero que han sabido actualizar con los nuevos medios tecnológicos a su disposición para elaborar un discurso que pretende dar cuenta de las diversas tensiones que afrontan esos espacios en las últimas décadas.

Así, por ejemplo, los montajes en blanco y negro de Omar Urday, de un sobrio acabado y gran rigor, contraponen la aparente impenetrabilidad de la naturaleza (Farallones) contra la fragilidad domesticada de las construcciones urbanas (Ciudad). Sin embargo, en una operación magnífica de inversión, el lente de la cámara se acerca a las canteras de sillar para develar sus propios resquebrajamientos (Fisuras) con lo que el artista parece poner en entredicho la omnipotencia de lo telúrico.
  



Por otro lado, apelando a un registro más teatral, con la inclusión de elementos escenográficos y una iluminación dramática, Uriel Montúfar nos muestra cómo emerge salvíficamente la naturaleza en medio de la ruindad de lo humano, representado por un entorno arquitectónico que combina patrones andinos con reminiscencias occidentales y clásicas (Corre Pachamama… Abraza al ser humano). 



Finalmente, con la serie Cinética, Renzo Núñez Melgar exhibe un tríptico doble: las tres obras están compuestas, a su vez, por tres fotografías intervenidas a partir de la velocidad de la cámara. La tesis (Lo natural) se opone a una antítesis (Lo urbano), cuya síntesis (Lo rural) cambia los patrones usuales de dicotomía entre la urbe letrada y tecnológica y la aldea oral y arcaica. En este caso, ese espacio intermedio, a medio camino entre la fuerza de los desplazamientos animales y la violencia de los humanos (y de sus representaciones metonímicas: los perros), está signado por el trabajo y el tránsito, como metáfora de la vida dura y en constante lucha del hombre del campo contra la naturaleza y la ciudad. 





Antes de terminar, quisiera señalar que, en la pintura, destaca Pablo Huamaní Buleje quien, con una paleta cromática intensa y cargando de textura el lienzo, sugiere a través de formas circulares superpuestas la eclosión de algo nuevo, como planetas o células que burbujean en medio de una saturación pop (Transiciones opuestas).
  

Ya lo saben, si van por Barranco, dense una vuelta por esta muestra que estará hasta el sábado 30 de julio, de 10 am. a 8 pm. (y de pasada se pueden tomar unas cervezas en el Victoria Bar).
 

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