El trípode de Helena es un blog personal, es decir, yo soy el único que escribe en él. En la parte superior de la columna derecha, verán mi retrato y debajo una descripción fantástica (curiosamente muy real) de mi carácter. Todo junto es Bisutería barata... A continuación, en Oropel imperial están organizadas las entradas según los temas recurrentes. Lo que hay es simplemente el fichero del blog. Siguen dos listas: Cinefilia y Bibliomanía, cuyos fines son fáciles de suponer. Luego, otras dos secciones Hits del blog y De uno en uno cuyas funciones están (para variar) demás definir.
Si a alguno de ustedes le intriga el título del blog, de click aquí o busque la respuesta en el "oropel" de Relatos. Si están interesados en descubrir más acerca de la sugerente imagén del encabezado, entren aquí o revise la primera entrada del "oropel" Pintura.
En fin, los saludo y les exijo que si tienen algo que decir, sea para bien o para mal, háganlo escribiendo algún comentario.

lunes, 25 de agosto de 2014

Instrucciones para freír un pescado


Primero debes separar un día de la semana.
Luego, calza un par de botas de caucho, enciende el carro que se empolva en el garaje y maneja rumbo al mar.
Cuando estés en la orilla, observa las aguas en silencio.
(Solo el silencio atrae a los peces).
Apenas veas uno, zambúllete con las manos extendidas hacia adelante.
Sonríe. Eres un hombre honrado que trabaja para obtener su pan.
Vuelve a casa. Detente en mitad de la carretera y compra un cuchillo de acero con el borde muy afilado.
Extiende el pescado sobre una tabla de madera, coloca una de tus manos encima y pasa la hoja por la línea que divide su vientre en dos pedazos.
Deja el cuchillo ensangrentado a un lado y extrae las vísceras con delicadeza.
Sé tierno.
Sumerge los restos del animal muerto en un recipiente con agua y purifícalos como si fueran los de un bebé abortado.
Vierte aceita en una sartén y ponla en el fuego.
Arroja el cadáver con pena. Escucha el sonido de la carne crepitando bajo la tapa de vidrio.
Espera. (Seguro te sentirás mal).
Saca la fritura con la espátula y sírvela en un plato blanco.

Prepara la mesa.

Siéntate.
Míralo.
Ten nauseas.
Vuélvelo a mirar.
Cubre su cuerpo con una servilleta de tela.
Sal de la casa.
Vomita.
Busca un árbol.

Ya sabes cómo terminar.

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