El Trípode de Helena es un blog personal. En la parte superior de la columna izquierda, verán mi retrato y debajo una breve biodata. A continuación, están organizadas las entradas según los temas recurrentes y según la fecha en la que fueron publicadas. Si a alguno de ustedes le intriga el título del blog, de click aquí. Si están interesados en descubrir más acerca de la imagen del encabezado, entren aquí.

lunes, 17 de noviembre de 2008

Esta es mi batalla

Estoy escuchando los viejos registros del Houki Boshi y recordando mis épocas de Bleach, Densha Otoko y demás. Por Dios, que hermosa carita tiene Younha. Viejos tiempos, y si asimiló la industria del reallity, los animes, los emo, los pastores brasileros y la onda novoandina y la mezclo. Que sale. Ya no quiero contar mi historia, es larga y aburrida. Es pretenciosa. Pero de todo me ha pasado. Desde que nací hasta que posiblemente muera o me maten. Tengo pesadillas con alguien que me amenaza con un cortauñas. La voy a poner de nuevo, ah el youtube, lo ideal sería asimilar todo eso. Pero sin seriedad. Como era García Miranda, pensamiento debil, pensamiento de pepenador mi hijo.

Hoy ví a una anciana llorar en quechua. Y obviamente no le entendí. Las palabras son traicioneras. Ayer escuche un concierto de música clásica contemporánea. Iba pensando que la Sinfónica tocaba gratis, luego, me dijeron que había que pagar e hice la cola de la boletería. En eso apareció una chica y me regaló una entrada de cortesía en un lugar envidiable y todo. Que bellas que son las mañanas del verano. Sin embargo, ya me olvidé del rostro de la chica. La mente también es traicionera. He olvidado tantos rostros por mis descuidos. Algunos faltan limpiar. La postmodernidad es eso, pasarle un trapo al pasado, al descuido, sin ganas, pero trapo, limpio, en algún sentido.

Y si tú sabes que esto que estoy diciendo no dice nada, estas fregado, porque no eres ni postmoderno ni romántico ni jesuíta no no no nada de nada la nada nadea no Heidegger. La nausea... mejor lo dejamos ahí. Disculpen, tengo que ir al baño. La idea de arriba empieza a solodificarse en mis tripas.

Ojos de video-tape (200 películas)


El viernes, con más de 400 páginas por leer (sin leer) y hasta el tuétano de poemas de Benedetti, decidí irme a ver un par de películas del Primer Festival de Cine de Europa del Este "Al este de Lima". En total durante esa semana vi unas 5. Y tuve la suerte de ver la ganadora del festival, obra de un director húngaro bastante heteróclito (recuerdo Tejut que también fue exhibida ahora) llamada Dealer que, como dice en la sinopsis, retrata la visión de un dealer de la zona sub-urbana de Budapest que se enfrenta a las adicciones de los seres humanos que habitan esa ciudad. Lo malo: dura casi tres horas. Lo bueno: es muy sórdida.


Otra cosa destacable fue la presencia del cine rumano que como se sabe vive desde hace algunos años un gran momento (sobretodo las comedias de corte político). Eso fue todo, luego unos vinillos y unos panecillos diminutos como dedos de bebé. Y a leer, no sé como aprobé más o menos bien el sábado el control oral (que feo sonó eso).


Me despido, tengo más cosas acumuladas que leer.


Me olvidaba de celebrar las 200 películas que ya he visto, gracias a todos ustedes por casi nada.